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En las entrañas del Cártel de Sinaloa: así es estar codo a codo con la gente del Chapo

18 Marzo 2017


El vehículo avanza y se escucha el sonido de las llantas sobre la terracería a las afueras de Culiacán, tierra del Cártel de Sinaloa. En el asiento de copiloto hay un hombre con máscara de simio y un arma larga en las manos. El auto frena: a unos metros hay un pelotón con capuchas negras que los observa.

David Beriain va detrás del copiloto. El periodista español y su equipo han logrado colarse a las entrañas de una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo: el cártel de Sinaloa, que forjó el mítico Joaquín el Chapo Guzmán.

Están filmando el traslado de droga, armas, y la complicidad de los criminales con las autoridades.

El cártel le abrió las puertas a David, pero le hizo una advertencia muy clara. “Si pasa algo, si sentimos que algo está mal, alguien lo va a pagar. Tenemos cómo encontrarlos aquí en México, en Europa o en cualquier parte del mundo”.

Los periodistas deben seguir sus indicaciones, y lo más importante: tener palabra. Una traición significará morir asesinado.

David y su equipo bajan del vehículo y están entonces, por primera vez, cara a cara con un grupo de hombres armados del cártel, en uno de sus centros de operaciones.

“Andamos armados para cuidar a nuestra gente, porque nos vemos todos como una familia”, les dice minutos después uno de los hombres.

En el lugar, además de cuernos de chivo, hay una ametralladora capaz de derribar aviones o helicópteros, ya sea de “enemigos o del propio gobierno”.

Están listos para una guerra con tal de defender su territorio.

Entre cocineros de metanfetamina

El encuentro de David y su equipo con los narcotraficantes puede verse en la serie documental Clandestino, cuyo primero de tres episodios fue transmitido el miércoles pasado, por el canal de Discovery Channel.

El periodista también logró estar en un monte del territorio sinaloense, donde hombres con trajes protectores blancos cocinan metanfetamina. Vio el momento en que las sustancias hacían ebullición, antes de convertirse en la droga.

Las mentanfetaminas, según le dijo a David uno de los narcotraficantes, son “la droga de las pobres”. Aquellos que tienen más recursos, optan por la cocaína. Si bien esta última droga les deja más ganancias, el mercado le exige al cártel tener un menú diverso, que incluya las metanfetaminas, explicaron los criminales.

“Esta organización abarca todo México”, le mencionó a David otro de los encapuchados, “unas 15,000 personas operan en todo el país”.

Cuando el periodista español logró adentrarse y estar con la gente del cártel, ya había sido detenido el Chapo Guzmán. Esa situación aumentó la tensión y la sospecha sobre los extraños, sobre cualquier persona que pudiera traicionarlos.

El cártel de Sinaloa tiene guerras sangrientas con otros grupos criminales, como el Cártel Jalisco Nueva Generación, para preservar el control de diferentes zonas del país.

“De tanto matar gente, se va volviendo como un vicio”, le dijo uno de los sicarios.

“Aquí somos nosotros los que tenemos el poder”

En entrevista, David relató que logró tener acceso al cártel de Sinaloa con la ayuda de productores audiovisuales locales, personas “muy generosas para aceptar trabajar con nosotros, a pesar de que son ellos los que más tienen que perder, porque van a seguir viviendo en Sinaloa”.

Además de tener acceso a campos de mariguana y amapola del cártel, en la sierra de Sinaloa, el periodista pudo observar el traslado de droga en lanchas, coches, carros, o mediante burreros, en la espalda o metido en la vagina de mujeres.

“Todo eso lo hemos grabado en México e incluso cruzando la frontera, para llegar a territorio estadounidense”.

Aunque no estuvo presente en algún enfrentamiento, sí pudo observar a algunas personas asesinadas por estar involucradas en la compra y venta de drogas.

Uno de los aspectos que más lo marcó al realizar este trabajo fue la normalidad con que la gente del cártel se mueve en territorio sinaloense. En una ocasión, al ir en un vehículo con gente armada, con sus AK-47 a la vista en Culiacán, se les acercó un policía.

—¿Qué andan haciendo? —les preguntó el oficial.

— Aquí, señor, trabajando.

—Ah, bueno. Pues ya, continúen.

David les preguntó después por qué la Policía no les había hecho nada. “Señor, porque aquí somos nosotros los que tenemos el poder, porque esa persona, su jefe o el jefe de su jefe, está en la nómina del cártel”, le respondió uno de los narcotraficantes.

“Que no nos apunten con el dedo, porque aquí todo mundo está inmiscuido: políticos, policías, todo el mundo”, agregó.

En su interacción con el cártel, David percibió que los narcotraficantes no tienen temor al gobierno: “Ellos me decían que no tenían ningún tipo de miedo a ningún tipo de órgano gubernamental, me hacían entender que tenían cooptados a todos los tipos de policía local, federal, la estatal, todos, y el Ejército en sí mismo no era tampoco un problema para ellos.

Lo único que temían ellos era la Marina, y a la DEA. Para ellos es un poco lo mismo, porque consideran a la Marina el brazo armado de la DEA”.

En cuanto a la forma de operación y la estructura del cártel, David mencionó que no resultó tan afectada con la detención del Chapo Guzmán. Si bien los narcotraficantes con los que tuvo contacto mostraron tener un respeto reverencial hacia el Chapo, también le explicaron que esta organización está integrada por “varias familias”, y “socios”, una estructura que lleva a que la detención o muerte de un solo líder no impida que sigan operando.

“Es una red de alianzas clientelares muy fuerte. El hecho de que caiga una cabeza como la de Joaquín Guzmán, no va a cambiar eso. Porque el cártel se basa en una estructura mucho más compleja, en una red de alianzas mucho más compleja, y en algo mucho más profundo, que es la ley de la oferta y la demanda”, dijo David.

“El narcotráfico, tal como yo lo veo, no es otra cosa que la versión más salvaje, sangrienta, terrible, implacable, de algo que gobierna nuestras vidas, que es la ley de la oferta y la demanda”, agregó.

El principal negocio de este grupo criminal, relató David, es comprar drogas como la cocaína en países como Colombia, Bolivia y Perú, y luego venderla a un precio mucho más alto.

“Aquí la venden a minoristas que van a ser los que acepten el reto, correr el riesgo de pasarla al otro lado de la frontera”, apuntó el periodista.

“El cártel, lo que va a hacer es monopolizar ese traslado. Es decir, vamos a ser nosotros los que traemos la droga, vamos a establecer el precio, el nivel de calidad, y cualquiera que se meta con eso se va a morir”, agregó.

Para llevar la droga a Estados Unidos, predomina la operación hormiga, según los testimonios que le dieron a David, quien ha realizado antes reportajes de guerra en sitios como Afganistán, Iraq, Congo, Colombia y Libia.

“Ya nadie se arriesga a pasar toneladas, es demasiado riesgo, y al final es más rentable hacerlo poco a poco”, comentó.

El objetivo de estar codo a codo con la gente del cártel de Sinaloa, más que hacer una denuncia, apuntó David, fue tratar de entender cómo operan este tipo de organizaciones criminales.

Conocer la experiencia humana de quienes las integran, siguiendo sus movimientos en Culiacán, Altata, Baja California y California, en Estados Unidos, y escuchando sus relatos.

Con información de Animal Político




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