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17 Febrero 2017


Deméter: el año dividido


Diosa del trigo y la tierra cultivada, tiene preferencia por Eleusis y Sicilia aunque vive también en Creta, Tracia y el Peloponeso. Ella y Perséfone, su única hija, muy cercanas, son conocidas por el demos (pueblo) simplemente como las diosas. Divinidades tutelares del conocimiento de los cereales, están presentes en la iniciación a los misterios de Eleusis, rituales celebrados en una llanura cercana a Atenas y sembrada de trigo y centeno silvestre, en cuyo cornezuelo se encuentra un hongo conocido como psilocibes, generador de visiones trascendentes. Los iniciados, al empezar la ceremonia, beben el narcótico disuelto en nepentes (vino) y agua, en copas donde después de siglos aún hay restos de psilocibes.

Perséfone –hija de Zeus y Deméter– y sus hermanas, Atenea y Ártemis, jugaban entre las ninfas con una alegría primaveral de adolescentes. Pero su tío Hades, hermano de su padre, la vio y se enamoró de la hermosa impúber; habló con Zeus, quien autorizó la unión. No hay acuerdo entre los mitógrafos acerca del lugar donde ocurrió el secuestro: Eleusis, Cnossos, Arcadia cerca de la gruta que da acceso al Tártaro… Nadie sabe con precisión dónde Perséfone recogía narcisos cuando Hades se manifestó ante ella saliendo de una grieta en el suelo. El dios de los muertos la raptó y la llevó a su oscuro cubil, que tenía la suntuosidad del luto.

Deméter oye el grito de Perséfone, y Hécate también. Acude angustiada y no la encuentra. Sin alimentarse, la sigue durante nueve días y noches. Sin baño ni arreglo, con una antorcha en cada mano, corre buscando a su niña. Hécate no vio al que se la llevaba, embozado en un manto de Noche. Deméter se desterró. Envejecida, se fue a Eleusis. Ni el sol, el rojo Helio que todo lo ve, pudo ayudarle. Decide que no volverá al Olimpo y abdicará su divino trabajo mientras su hija no aparezca. Sólo la diosa Baubo se acercó a ella, desnuda, mostrándole su vulva y diciéndole obscenidades; la risa la saca de su desespero. Se hace nodriza, y el niño que le confían es Triptólemo, a quien ordena difundir el conocimiento del trigo entre los mortales.

La tierra sigue estéril. El orden del mundo se tambalea. Zeus ordena a Perséfone: pasará medio año con su madre; la otra mitad del tiempo, la tierra no dará fruto mientras ella esté al lado de su infernal esposo.




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